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Descontrol por alcohol en el Humboldt de Playas enfrenta a turistas y autoridades
La ordenanza municipal prohíbe el expendio, pero la presencia de grupos delictivos y la falta de baños públicos complican la seguridad en el corredor turístico.
El 7 de septiembre de 2025, la zona del antiguo hotel Humboldt, conocida como "el rompeolas" al norte del malecón de Playas, registró un aumento significativo de desorden vinculado al consumo excesivo de alcohol. Este sector, reconocido por sus aguas tranquilas y vistas al horizonte marino, se ha convertido en un punto estratégico para el descanso turístico, pero la realidad actual opaca su atractivo natural con escenas que afectan la tranquilidad de los visitantes.
El edil Carlos Yagual Reinoso señaló que la ordenanza municipal vigente prohíbe estrictamente el expendio y consumo de bebidas alcohólicas en los 14 kilómetros del corredor turístico, incluyendo el malecón, El Pelado, Playa Paraíso, Engabao y la zona del Humboldt. Sin embargo, el concejal cuestionó la efectividad de la norma, argumentando que las comisarías y la Policía Nacional deberían intervenir con mayor rigor para hacer cumplir la ley en un área donde la percepción de inseguridad crece día a día.
Funcionarios municipales, hablando bajo reserva, explicaron que controlar la situación es complejo debido a las amenazas de grupos delictivos organizados (GDO) que operan en el sector. Estos grupos han dañado infraestructura pública al romper luminarias y cámaras de videovigilancia. A pesar de que existen 12 locales autorizados para vender únicamente comida, la venta irregular persiste, lo que ha derivado en la falta de baños públicos suficientes y hechos desagradables como personas orinando detrás de vehículos estacionados, tema que ya cubrimos en Policía Nacional intensifica operativos y patrullajes en Playas para garantizar orden.
Desde la Policía Nacional, el comisario Luis López detalló que se han realizado operativos para citar y advertir a los propietarios de locales que venden licor sin autorización, así como a vendedores ambulantes que recorren la playa. No obstante, las autoridades admiten que el problema continúa vigente, dejando al sector del Humboldt como un punto de encuentro donde conviven la belleza natural con los excesos humanos, poniendo a prueba la capacidad de control institucional.